Fotografía estenopeica

El término estenopeica proviene del griego: estenos opaios, que significa “provisto de un pequeño agujero”. Se define como estenopo al agujero de entrada de la luz a la cámara oscura.


Una cámara fotográfica estenopeica es, entonces, una caja estanca a la luz, a la que se realiza un orificio en una de sus caras, mientras en la opuesta se coloca el material fotosensible, se trate de papel fotográfico o de película.


La fotografía estenopeica supone, de algún modo, una vuelta a los orígenes de la fotografía. Es probablemente la forma más sencilla de concebir una cámara fotográfica y tomar fotografías.



Cuando iniciamos el viaje de construir nuestras propias cámaras estenopeicas, estamos entrando en un mundo en el que el tiempo se adapta a nosotros, y no al revés. Utilizar elementos tan simples como una caja de fósforos, o una caja de zapatos, y que hasta entonces se asumía que sólo servían para una tarea específica, como la de encender una hornalla, o guardar objetos, puede ayudarnos también a darle otro valor a las cosas. Cuidar cada detalle de pintura para que no se filtre nada de luz que nos pueda arruinar la toma es un ejercicio de paciencia y cariño necesario para transformar ese objeto normalmente desechado en una herramienta de expresión y de rescate. Rescate, por qué no, también del entorno, de las costumbres y los anhelos que, junto con la pequeña caja, se revalorizan al contemplarlos con la excusa de la fotografía. Abrimos un orificio mínimo en un objeto ya inútil y, a través de él, una rendija que nos permite observar una realidad que demasiadas veces es olvidada o aceptada sin más.


Tomarnos unos instantes para fijar nuestro objetivo nos da el tiempo necesario para valorar el entorno y para conectarnos emocionalmente con él y con nuestra tarea. La ausencia de automatismos en la cámara estenopeica se vuelve un aliado a la hora realizar una labor que debe ser consciente y a la que no se puede rehuir el compromiso personal. Fotografiar el barrio, la familia o aquel personaje emblemático puede tornarse un acto mecánico, pero una cámara estenopeica obliga a que sea un proceso enriquecedor y esencialmente humano, más allá de la calidad del resultado.

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